En Calima-El Darién, el inicio de clase tomó un ritmo distinto con la llegada de Bicirrutas, un programa que está cambiando la forma en que más de 80 estudiantes se mueven cada día. Lo que antes era una carrera contra el reloj para no faltar a la primera hora ahora se convirtió en una experiencia dinámica, sostenible y mucho más libre. La propuesta de movilidad escolar de la Gobernación del Valle del Cauca tomó fuerza entre jóvenes de zonas rurales y barrios apartados, quienes encontraron en la bicicleta una aliada para estudiar sin estrés y con mayor autonomía.
El impacto se siente desde comunidades como La Ciudadela y La Esperanza, donde los estudiantes ahora pueden recorrer distancias largas en menos tiempo. Para muchos, Bicirrutas significó recuperar minutos valiosos de descanso, preparación y socialización. El simple acto de pedalear abrió espacio para nuevas rutinas más saludables y prácticas, y permitió que la llegada tardía fuera cosa del pasado.
Bicirrutas como puente seguro para los estudiantes
Una de las apuestas más fuertes del programa es la seguridad. No se trata solo de entregar bicicletas; la iniciativa incluye el diseño de trayectos protegidos para que los estudiantes viajen con total tranquilidad. La idea es que el camino entre la casa y el colegio sea estable, monitoreado y pensado específicamente para los menores que lo recorren a diario.
La Gobernación del Valle, junto con diferentes entidades locales, trabaja en la construcción de estos corredores seguros que pronto serán parte del día a día de los estudiantes. El propósito es que cada viaje represente confianza tanto para los jóvenes como para sus familias, al saber que cuentan con un entorno vigilado y estructurado para su movilidad.
Bicirrutas y la unión de esfuerzos por una movilidad escolar sostenible
El proyecto también avanza gracias a la articulación institucional. La Secretaría de Movilidad y Convivencia se sumó para acompañar los desplazamientos en las mañanas y en las tardes, reforzando los compromisos en torno al bienestar estudiantil. Esta coordinación permite no solo organizar mejor los trayectos, sino también crear un sistema de apoyo que fomente hábitos responsables de movilidad.
El uso de la bicicleta se ha convertido en una puerta a la actividad física, al cuidado del entorno y al aprendizaje de habilidades prácticas como la responsabilidad del mantenimiento y el respeto por los espacios comunitarios. Para los 86 estudiantes beneficiados, el programa representa un avance significativo hacia un estilo de vida más activo y hacia una educación accesible que conecta directamente con un futuro verde y consciente.
En el Valle del Cauca, Bicirrutas es mucho más que un proyecto de transporte escolar: es un movimiento que impulsa un nuevo enfoque educativo, una apuesta por el bienestar juvenil y una ruta hacia la sostenibilidad.
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