La Autopista Suroriental se transformó en un escenario de historia viva durante la versión 68 de la Feria de Cali, cuando una extensa caravana de autos clásicos recorrió la ciudad y modificó el ritmo habitual del tránsito. Desde la Transversal 29 hasta la Carrera 70, el desfile avanzó de forma continua, permitiendo que residentes y visitantes se encontraran con vehículos que marcaron distintas etapas del crecimiento urbano caleño.
La actividad se consolidó como uno de los eventos más visitados dentro de la agenda ferial, atrayendo a turistas interesados en propuestas culturales diferentes. A lo largo del recorrido, los autos clásicos ofrecieron una experiencia que conectó pasado y presente, mostrando diseños, materiales y estructuras que hoy forman parte del patrimonio automotor. El espacio público se convirtió en un punto de encuentro para observar, fotografiar y aprender.
La jornada dejó claro que la Feria de Cali no se limita a la música y el baile. También es una plataforma para reconocer objetos que acompañaron la vida cotidiana de miles de familias. Automóviles de paseo, camionetas, camiones de servicio y bicicletas compartieron el asfalto en un desfile que funcionó como exhibición itinerante de historia local.
Autos clásicos y la herencia que rueda por Cali
Durante el trayecto se observaron vehículos que han permanecido dentro de las mismas familias por más de cuarenta años. Algunos conservan componentes originales, mientras otros han sido restaurados con criterios técnicos que respetan su diseño inicial. Esta presencia constante de los autos clásicos refleja una cultura de conservación que sigue activa en la ciudad.
Entre los participantes destacó una bicicleta de los años setenta que continúa en uso gracias al relevo generacional. El objeto, heredado de abuelo a madre y luego a nieta, se integró al desfile como ejemplo de movilidad tradicional. Su presencia recordó que la historia del transporte urbano también se construye desde medios sencillos que marcaron la vida barrial.
Camionetas todoterreno y vehículos utilitarios avanzaron junto a automóviles de uso familiar, evidenciando la diversidad de funciones que estos modelos tuvieron en Cali y el Valle del Cauca. Los autos clásicos permitieron entender cómo el desarrollo económico y social estuvo ligado a estos medios de transporte.

Autos clásicos y los vehículos que cuidaron la ciudad
Uno de los momentos más observados fue el paso de los antiguos camiones de bomberos. Estas unidades, hoy fuera de operación, formaron parte del recorrido como testimonio del crecimiento institucional de la ciudad. Los autos clásicos de emergencia mostraron estructuras robustas y diseños industriales que marcaron una época.
Un camión de origen alemán destacó por su tamaño y configuración técnica. Aunque ya no presta servicio activo, su presencia aportó contexto histórico sobre la evolución de los sistemas de atención y seguridad urbana. La inclusión de estos vehículos reforzó el carácter educativo del desfile dentro de la Feria de Cali.
Durante la tarde, familias completas ocuparon las aceras para seguir el paso de la caravana. Abuelos explicaban a niños y jóvenes el funcionamiento de motores y piezas que ya no son comunes. Los autos clásicos se convirtieron así en un puente entre generaciones.
El desfile confirmó que el patrimonio automotor también es parte de la identidad cultural y turística de Cali. Más allá del espectáculo visual, la actividad permitió reconocer cómo estos vehículos acompañaron procesos sociales y familiares. En plena Feria de Cali, la ciudad mostró que su historia también se cuenta sobre ruedas y que los autos clásicos siguen teniendo un lugar central en la memoria urbana.
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