Agroalianzas Impulsan el Ají.

Tener asegurada la venta del ají antes de cosecharlo ya no es un sueño inalcanzable en el Valle del Cauca. Gracias a las Agroalianzas, ocho productores de cinco municipios lograron garantizar que sus cultivos tengan comprador seguro, un hecho que marca un precedente en la agricultura local y abre camino a nuevas oportunidades para el campo.

Agroalianzas aseguran estabilidad agrícola

La estrategia, impulsada por la Gobernación del Valle en conjunto con el Banco Agrario y la empresa Colombina, no solo ofrece respaldo financiero con créditos de tasa compensada, sino que además garantiza la compra anticipada de la producción. Este mecanismo protege a los agricultores de la incertidumbre del mercado, elimina intermediarios y asegura mejores precios para el producto.

Con esta iniciativa, municipios como Dagua, Bolívar, La Unión, Yumbo y Ginebra comienzan a cosechar más que ají: también recogen estabilidad, empleo rural y desarrollo sostenible.

Agroalianzas: más que sembrar ají

El cultivo del ají, en su variedad Amazon, se ha convertido en una oportunidad para transformar la vida de familias campesinas. Cada hectárea produce entre 18 y 22 toneladas, lo que no solo garantiza ingresos, sino también la generación de empleos directos en las comunidades.

La siembra inicia con preparación del terreno, instalación de sistemas de riego y un acompañamiento técnico que permite optimizar el proceso productivo. Una vez cumplido el cuarto mes, los agricultores empiezan la recolección del ají, que se comercializa tanto en verde como en rojo según la demanda.

Más allá de la productividad, los agricultores destacan la tranquilidad de no depender de intermediarios, lo que se traduce en una economía más justa y beneficios directos para sus familias. En palabras de los mismos productores, sembrar ají en el marco de las Agroalianzas es también sembrar esperanza y progreso para las zonas rurales.

Una apuesta al futuro del campo

El impacto de estas alianzas refleja una apuesta clara por un modelo agrícola más inclusivo y sostenible. Al garantizar la comercialización de los cultivos, se fortalece la confianza de los campesinos en el sistema, se estimula la inversión en el campo y se construye una cadena de valor que beneficia a todos los eslabones.

El ají, tradicional en la gastronomía colombiana, se convierte así en un vehículo de transformación social y económica en el Valle del Cauca. Con las Agroalianzas, la agricultura de la región no solo produce alimentos, también produce futuro.

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