El Festival Internacional de Cine de Cali cerró su edición 18 con 154 películas de 16 países, 64 estrenos y actividades académicas que acercaron el cine a diferentes públicos de la ciudad.
Cerca de 8.000 espectadores asistieron a las proyecciones de la edición 18 del Festival Internacional de Cine de Cali (FICCALI), que culminó el sábado 24 de octubre de 2026 tras diez días de programación. El encuentro reunió producciones nacionales e internacionales, conversaciones con realizadores, espacios de formación y actividades descentralizadas, en una edición que se desarrolló después del terremoto que afectó a la ciudad el pasado 10 de agosto.
El balance del festival estuvo marcado por la respuesta del público en las salas y los diferentes espacios de exhibición. La programación incluyó 154 películas procedentes de 16 países, entre ellas 64 estrenos, con una apuesta por ampliar el acceso al cine y generar encuentros entre espectadores, cineastas, estudiantes y personas vinculadas al sector audiovisual.
Para Alejandro Martín Maldonado, director artístico del FICCALI, la asistencia tuvo un significado especial por las dificultades que implicó organizar el evento después de la emergencia que vivió Cali.
“Tenemos un gran balance porque fue un festival muy difícil de hacer después del terremoto y todo lo que pasó. Pero hemos notado que sí existe una gran necesidad del cine, de las actividades culturales en la ciudad y tuvimos una recepción muy bella, cerca de 8.000 espectadores en todos los espacios y salas”, señaló.
¿Qué dejó la edición 18 del FICCALI?
Uno de los aspectos destacados por la organización fue la participación de los asistentes durante las proyecciones y los espacios de conversación posteriores a las funciones. Según Martín Maldonado, las reacciones del público y las preguntas dirigidas a los realizadores reflejaron el interés por conocer los procesos creativos detrás de las películas.
“Fue súper lindo ver las salas, ver cómo respondían a las películas. En cada lugar tuvimos cosas muy diferentes y también en los conversatorios, las charlas, hubo una muy buena recepción del público, todos hacían muchas preguntas”, contó el director artístico.
La programación permitió que los asistentes se acercaran a diferentes propuestas narrativas y formas de producción cinematográfica. Las películas seleccionadas y los encuentros con sus realizadores hicieron parte de una agenda que buscó conectar las obras con las experiencias de quienes las crean y las ven.
La presencia de cineastas colombianos también abrió espacios para conversar sobre el trabajo colectivo que hay detrás de una producción audiovisual y las posibilidades de circulación de las películas en escenarios culturales como el festival.

El cine colombiano encontró espacio en Cali
Entre los invitados estuvo el cineasta colombiano Nicolás Rincón, quien presentó su película Iluminada. Para el realizador, participar en el FICCALI representó una oportunidad para compartir su trabajo con los espectadores de la ciudad y encontrarse con otros directores.
“Estuve muy feliz acá de mostrar la peli. El encuentro con el público y los otros directores fue genial”, expresó Rincón.
El cineasta también destacó la diversidad de las producciones que pudo conocer durante los días del festival y la colaboración que caracteriza a buena parte del sector audiovisual colombiano.
“Siento que como cineastas colombianos hacemos películas en familia, entonces no es una sola persona, somos muchos haciendo películas y eso es genial”, afirmó.
La experiencia de Rincón puso de relieve la importancia de los festivales como espacios de exhibición, diálogo y encuentro entre quienes desarrollan proyectos cinematográficos. Además de presentar películas, estas actividades permiten que los realizadores compartan experiencias y conozcan otros trabajos producidos en el país.
Así, el balance de la edición 18 no se limitó a la asistencia o al número de películas exhibidas. También dejó planteada la importancia de conectar los espacios de exhibición con mejores condiciones para la creación, producción y desarrollo del sector audiovisual.
¿Cómo continuará creciendo el festival?
La agenda del FICCALI incluyó actividades académicas, conversatorios, un seminario de investigación y espacios relacionados con la inclusión de personas con discapacidad. Estos componentes ampliaron la programación más allá de las proyecciones y permitieron abordar el cine desde la formación, la investigación y el acceso a la cultura.
Natalia Campo Castro, vinculada a la articulación de la agenda con la Universidad Autónoma de Occidente, destacó el desarrollo de estas actividades y la continuidad del festival pese a la incertidumbre que existió después del terremoto.
“Había mucha incertidumbre después del terremoto, de qué pudiera pasar con el festival, si íbamos a tener festival o no, pero creo que ha sido maravilloso. La agenda académica ha estado muy bien, todo el tema del seminario de investigación, las proyecciones y los conversatorios”, manifestó.
De cara a próximas ediciones, Alejandro Martín Maldonado indicó que el festival continuará buscando nuevas formas de relacionarse con la ciudad, incorporar propuestas cinematográficas de distintas partes del mundo y dar visibilidad a las expresiones audiovisuales que nacen en las comunidades.
Entre las líneas que mencionó está el crecimiento de la sección Vanguardias Indígenas y Afro, orientada a presentar producciones y perspectivas cinematográficas de estas comunidades. La iniciativa forma parte de la intención de ampliar la diversidad de voces y miradas presentes en la programación.
También se contempla fortalecer los espacios que relacionan el cine con la música, incluidos los videos musicales, como parte de las posibilidades de exploración audiovisual que puede ofrecer el festival.

Cali busca fortalecer su sector audiovisual
Otro de los aspectos señalados por el director artístico fue la articulación con la Comisión Fílmica y el potencial de Cali para atraer rodajes, promover el trabajo de empresas audiovisuales y generar oportunidades para el talento de la región.
Esta perspectiva plantea un vínculo entre la programación cultural y el desarrollo de capacidades productivas. La llegada de rodajes y la actividad de empresas del sector pueden abrir posibilidades de trabajo para diferentes perfiles profesionales, aunque la información entregada por la organización no incluye cifras sobre producciones atraídas, empleos generados o inversiones asociadas a estas iniciativas.
El desafío consiste en aprovechar el interés por el cine y los espacios de exhibición para fortalecer las condiciones de quienes escriben, producen, dirigen y trabajan en proyectos audiovisuales. En ese escenario, el festival se mantiene como un punto de encuentro entre las películas, sus creadores y los públicos de Cali.
Con cerca de 8.000 espectadores, 154 películas de 16 países y 64 estrenos, el FICCALI concluyó su edición 18 después de diez días de actividades. La respuesta de los asistentes y las conversaciones sobre el futuro del sector audiovisual dejaron en evidencia tanto el interés por la programación cinematográfica como los retos para ampliar las oportunidades de producción en la ciudad.
El festival cerró así una edición desarrollada en circunstancias complejas y proyectó nuevas líneas de trabajo relacionadas con la diversidad cultural, la formación de públicos, la inclusión y la articulación de Cali con la actividad audiovisual.
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