Matamoros Fiesta Sonora que Marcó el Pulso de la Feria de Cali.

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Las canchas Panamericanas se convirtieron en un punto de encuentro donde la memoria musical tomó protagonismo durante el cuarto día del Encuentro de Melómanos de la Feria de Cali. La programación giró en torno a los cien años del Trío Matamoros, una agrupación cubana que dejó huella profunda en la historia del son y cuya influencia sigue presente en la identidad cultural de la capital del Valle.

Desde temprano, el público comenzó a llegar atraído por una agenda que combinó música, historia y pedagogía popular. La celebración tuvo como eje central el son cubano, un género que dialoga desde hace décadas con la salsa caleña y que encontró en este espacio una oportunidad para revisitar sus raíces. El repertorio y los relatos alrededor de canciones como Son de la loma, Lágrimas negras y El que siembra su maíz sirvieron para contextualizar el legado de una agrupación nacida en Santiago de Cuba en 1925 bajo la dirección de Miguel Matamoros.

Matamoros y el origen del son que llegó a Cali

El componente académico tuvo un lugar clave dentro de la jornada. El espacio El Jaragual funcionó como escenario de reflexión colectiva, donde se presentó un recorrido histórico por el son y el bolero, géneros que viajaron desde el Caribe hasta encontrar un hogar sonoro en Cali. A través de vinilos originales y archivos musicales, se expuso cómo estas expresiones marcaron generaciones y se integraron a la vida cotidiana de la ciudad.

Uno de los momentos más recordados fue la contextualización del origen de Son de la loma, composición surgida a partir de una anécdota ocurrida en 1922, cuando una simple pregunta sobre el origen de unos cantantes derivó en una de las piezas más reconocidas del cancionero cubano. Esa frase, que hace referencia a Santiago y al llano, se convirtió con el tiempo en un símbolo de identidad regional que hoy sigue vigente en escenarios latinoamericanos.

Matamoros legado que une generaciones en la Feria

El encuentro reunió a coleccionistas, investigadores y público general proveniente de distintas regiones del país, incluyendo Florida, Guacarí, Popayán y Bogotá. La presencia de asociaciones culturales como UNIMEL, Asosalsa y ASOCALI reafirmó la importancia de estos espacios para la preservación del patrimonio musical. ASOCALI, con más de tres décadas de trabajo continuo, recibió un reconocimiento por su aporte a la difusión y conservación de la cultura salsera.

La interacción entre jóvenes, melómanos experimentados y visitantes permitió evidenciar cómo el legado del Trío Matamoros sigue vigente en nuevos públicos. Más allá de la escucha, la jornada propuso una aproximación formativa que conecta pasado, presente y futuro, reforzando el papel de la música como elemento de cohesión social.

El cierre del día dejó en evidencia que la Feria de Cali continúa siendo un escenario clave para la circulación de saberes culturales. El Encuentro de Melómanos reafirmó su lugar como uno de los espacios más representativos de la programación, al mantener viva una tradición que forma parte del ADN de la ciudad y que sigue marcando el ritmo de Cali.

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