En el corazón rural de Jamundí, el corregimiento de Quinamayó se prepara para recibir una de las expresiones culturales más significativas del Valle del Cauca. Del 13 al 16 de febrero, la comunidad vivirá la Adoración al Niño Dios Negro, una tradición que trasciende generaciones y que mantiene viva la memoria histórica afrodescendiente del municipio.
La festividad, profundamente arraigada en el tejido social de Quinamayó, se convierte cada año en un punto de encuentro para familias, líderes comunitarios, jóvenes y visitantes que buscan reconectar con las raíces culturales del territorio. Durante cuatro días, la Adoración se posiciona como símbolo de identidad, resistencia y transmisión de saberes ancestrales.
Adoración que preserva la memoria afrodescendiente
La Adoración al Niño Dios Negro representa mucho más que una celebración religiosa. Se trata de una manifestación cultural que recoge la historia de los antepasados afro esclavizados y la transforma en danza, música y ritual comunitario. Uno de los momentos más emblemáticos es La Juga, una expresión tradicional que evoca la memoria de quienes, al estar encadenados, arrastraban los pies mientras danzaban. Ese movimiento, heredado por generaciones, permanece como recordatorio colectivo de la historia y la resistencia cultural.
La programación contempla actividades tradicionales orientadas a fortalecer el sentido de pertenencia y el intercambio intergeneracional. Niños, jóvenes y adultos participan en espacios donde se comparten relatos, prácticas culturales y expresiones artísticas propias de la comunidad afrodescendiente. La Adoración se convierte así en un escenario pedagógico vivo, donde la tradición no se archiva, sino que se practica.
Desde la administración municipal se ha confirmado el acompañamiento institucional a través de la Secretaría de Cultura, como parte de las acciones dirigidas a la protección y salvaguarda del patrimonio cultural local. Esta articulación busca garantizar que la celebración continúe consolidándose como un referente cultural del suroccidente colombiano.

Adoración impulsa identidad y patrimonio en Jamundí
En el contexto regional, la Adoración al Niño Dios Negro ocupa un lugar clave dentro de las celebraciones que fortalecen la identidad afrocolombiana. Quinamayó, reconocido por su legado cultural, se convierte durante estos días en epicentro de encuentro comunitario, reafirmando su papel dentro del mapa cultural del Valle del Cauca.
La relevancia de la Adoración también radica en su capacidad para proyectar el patrimonio inmaterial de Jamundí más allá del ámbito local. Visitantes interesados en el turismo cultural encuentran en esta festividad una experiencia auténtica que conecta historia, espiritualidad y tradición popular.
Cada jornada está marcada por rituales, expresiones musicales y actos simbólicos que mantienen intacta la esencia de la celebración. La comunidad organiza la agenda en torno a prácticas heredadas, garantizando que los elementos originales de la Adoración permanezcan vigentes.
Con esta celebración, Jamundí reafirma su compromiso con la preservación cultural y la visibilización de sus comunidades afrodescendientes. La Adoración al Niño Dios Negro no solo convoca a la participación colectiva, sino que consolida un legado que forma parte esencial del patrimonio cultural colombiano.
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