La Educación Rural sigue marcando el camino para cientos de jóvenes del suroccidente colombiano que apuestan por un futuro con oportunidades en sus propios territorios. En esta ocasión, sesenta y cuatro estudiantes de los municipios de Cajibío, El Tambo y Calima El Darién culminaron su formación técnica y recibieron el título de Bachiller Técnico en Especialidad Agropecuaria y Forestal, un logro que fortalece el desarrollo local y la permanencia juvenil en el campo.
Los nuevos graduados forman parte del modelo educativo de los Institutos Técnicos Agropecuarios y Forestales (ITAF), una iniciativa que desde 1997 ha permitido que más de mil quinientos estudiantes accedan a formación pertinente, conectada con la realidad productiva de las zonas rurales. La Educación Rural que promueven estas instituciones busca que el conocimiento técnico no se quede en las aulas, sino que regrese a la tierra y se convierta en proyectos sostenibles.
Educación Rural con enfoque productivo y territorial
La formación recibida por esta promoción se caracterizó por su orientación práctica y contextualizada. A través de alianzas estratégicas con el SENA, los estudiantes obtuvieron certificaciones técnicas adaptadas a las necesidades de cada municipio. En Cajibío, el énfasis estuvo en los sistemas agropecuarios; en El Tambo, el proceso formativo se centró en emprendimiento y fomento empresarial; mientras que en Calima El Darién, la capacitación se orientó a la elaboración de productos alimenticios.
Este enfoque de Educación Rural ha permitido que los jóvenes cuenten con herramientas aplicables de manera inmediata, facilitando su inserción laboral y la creación de iniciativas productivas dentro de sus comunidades. Los proyectos derivados de esta formación ya tienen presencia en los mercados locales y fortalecen las economías familiares, aportando valor agregado a la producción rural.

Educación Rural que abre puertas a la educación superior
El cierre del ciclo académico también trajo oportunidades para quienes obtuvieron los mejores resultados. Siete estudiantes accedieron a becas completas para continuar estudios universitarios. Tres de estos apoyos se asignaron por rendimiento académico sostenido durante la etapa escolar, mientras que los otros cuatro reconocieron los altos puntajes obtenidos en las pruebas Saber.
Cada beca contempla un apoyo económico equivalente a dos salarios mínimos por semestre a lo largo de toda la carrera profesional, además de un auxilio adicional para los gastos de grado. Este componente de la Educación Rural contribuye a reducir brechas históricas de acceso a la educación superior en el campo colombiano.
Los resultados académicos de los ITAF también se reflejan en las pruebas de Estado, donde las instituciones de Cajibío y Calima El Darién alcanzaron el primer lugar a nivel municipal. Estos indicadores evidencian que la Educación Rural puede cumplir con estándares competitivos y responder a las exigencias nacionales.
Más allá de los números, esta promoción representa un relevo generacional comprometido con el cuidado del medio ambiente, la economía local y la vida comunitaria. Muchos de los egresados son los primeros técnicos en sus familias, lo que fortalece el tejido social y consolida un modelo de desarrollo basado en el conocimiento aplicado.
Con ochenta y tres promociones graduadas hasta la fecha, la Educación Rural se consolida como una estrategia clave para el progreso del campo colombiano, demostrando que invertir en formación técnica es invertir en futuro.
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