Durante años, la báscula fue el juez absoluto del bienestar físico. Un número más bajo significaba tranquilidad y uno más alto encendía alertas. Sin embargo, el enfoque tradicional quedó atrás. Hoy, la Composición Corporal se posiciona como el verdadero indicador de una salud sólida, especialmente entre jóvenes que aparentan estar bien pero cargan riesgos silenciosos.
El concepto es claro: no importa solo cuánto pesas, sino de qué está hecho ese peso. Grasa, músculo, agua y huesos conforman un equilibrio interno que determina cómo funciona el cuerpo día a día. La ciencia actual coincide en que una persona puede tener un peso “normal” y aun así enfrentar alteraciones metabólicas importantes si su proporción de grasa supera lo recomendado.
El Índice de Masa Corporal, usado durante décadas, ya no logra explicar estos escenarios. Al medir únicamente estatura y peso, deja fuera factores decisivos. Esta limitación ha llevado a identificar fenómenos modernos como la obesidad de peso normal, una condición que avanza sin señales visibles y afecta cada vez más a poblaciones jóvenes y sedentarias.
Composición Corporal y el riesgo que no se ve
La acumulación de grasa visceral, ubicada alrededor de órganos vitales, es uno de los principales focos de atención. Aunque no siempre se refleja en el espejo, este tipo de grasa se asocia a procesos inflamatorios y a un mayor riesgo cardiovascular y metabólico. La Composición Corporal permite detectar estos desbalances antes de que aparezcan complicaciones mayores.
Otro punto crítico es la masa muscular. Un nivel bajo de músculo reduce la capacidad del cuerpo para manejar la glucosa y afecta la eficiencia del metabolismo. Además, incrementa la probabilidad de lesiones, debilita el sistema óseo y disminuye la energía diaria. El sedentarismo acelera este deterioro, incluso en personas jóvenes.
Por eso, el debate actual se aleja del simple “bajar de peso” y se centra en construir una estructura corporal funcional. La salud se entiende ahora como un sistema interno fuerte y equilibrado, no como una talla específica.
Composición Corporal y hábitos que cambian el juego
Modificar la Composición Corporal requiere ajustes sostenidos en el estilo de vida. La alimentación es el primer eje. Priorizar proteínas de calidad favorece el desarrollo muscular, mientras que vitaminas y minerales provenientes de alimentos frescos apoyan procesos vitales. Las dietas extremas pierden relevancia frente a planes nutricionales equilibrados.
El movimiento es el segundo pilar. La combinación de ejercicios de fuerza con actividad cardiovascular regular mejora la quema de grasa y fortalece el músculo. Las recomendaciones actuales apuntan a al menos ciento cincuenta minutos de actividad semanal, distribuidos de forma constante.
El descanso completa el proceso. Dormir lo suficiente facilita la reparación de tejidos y ayuda a regular hormonas relacionadas con el estrés y la acumulación de grasa abdominal. La evaluación periódica mediante tecnología de bioimpedancia permite seguir avances reales que la balanza no muestra.
En la era digital, donde la imagen domina, la Composición Corporal redefine el concepto de bienestar y se consolida como el nuevo estándar para entender la salud de forma integral.
Puede Leer también: Centro Mamario Cali Marca Un Antes Y Un Después En La Atención Femenina.

Director de la Revista Impresa y Digital El Valluno, Productor Principal de El Valluno Medios, figura clave en el Ecosistema Digital.
Su liderazgo se extiende al periodismo, destacándose como conductor de algunos contenidos.




