Cali se coronó como el destino turístico religioso que todos quisieron visitar, transformando la fe en una experiencia intensa y llena de vida. Más de 55.000 almas llegaron a la “Sucursal del Cielo”, demostrando que la ciudad es mucho más que salsa; es un refugio de paz y cultura. Este flujo de energía positiva marcó un crecimiento del 6 % frente al año anterior.
La ciudad registró una ocupación hotelera cercana al 49 %, mientras que nuestras montañas y zonas rurales, el éxito fue total con un 75 % de camas ocupadas por viajeros. No solo nos visitaron de toda Colombia, sino que 3.746 extranjeros cayeron rendidos ante el encanto de la capital vallecaucana.
Se Calcula que esta semana de reflexión una derrama económica de 9.6 millones de dólares en ingresos turísticos, fortaleciendo el comercio y el empleo local. La estrategia de ciudad, que unió seguridad y arte, permitió que cada turista se sintiera como en su propio hogar, de esta manera Cali deja una huella en el corazón de quienes buscaron una Semana Santa auténtica y segura.
Cali destino turístico religioso con luces y arte
Caminar por el Centro Histórico se convirtió en un plan mágico gracias a la Ruta Religiosa, que este año creció un 14 %. Unas 320 personas se inscribieron para descubrir los secretos de los templos más antiguos y hermosos. Pero el verdadero “wow” lo puso la tecnología con el mapping en fachadas icónicas de la ciudad.
El Edificio Coltabaco y la Iglesia de San Antonio se vistieron de colores en un show lumínico que hipnotizó a 4.500 asistentes. Según María Fernanda Campuzano, secretaria de Turismo, “estas experiencias demuestran que somos una ciudad competitiva y orgullosa de su historia”. El arte moderno y la tradición se dieron la mano para crear recuerdos inolvidables en cada esquina.
Además, el Segundo Festival de Música Clásica fue un éxito rotundo que inundó de armonía hasta los barrios más populares. Unas 14.000 personas disfrutaron de 22 conciertos donde el talento local brilló junto a invitados especiales de Chile. Desde el barrio Obrero hasta la zona rural, la música fue el lenguaje de unión para todos los caleños.

Cali destino turístico religioso que abraza la naturaleza
Los cerros no solo fueron puntos de oración, sino el pulmón de un destino turístico religioso comprometido con el medio ambiente. Más de 58.000 personas se pusieron los tenis para coronar las cimas de Tres Cruces y Cristo Rey. El comportamiento ciudadano fue ejemplar, permitiendo que la montaña se llenara de vida sin incidentes lamentables.
El Proyecto Integral Cristo Rey fue la estrella ambiental, recibiendo a miles de curiosos en sus nuevos senderos y miradores. También, el Ecoparque de la Biodiversidad COP16 abrió sus puertas para quienes prefirieron la observación de aves y el aire puro. El equipo del Dagma entregó 2.850 plantas ornamentales para que la vida siguiera creciendo en los hogares caleños.
Incluso la tecnología ayudó a reciclar con “Bella”, la inteligencia artificial que enseñó a turistas a cuidar nuestro entorno. Gracias al “Trueque Ecológico”, se recolectaron 300 kilos de material aprovechable en los cerros, manteniendo nuestra casa limpia y reluciente. Cali demostró que la fe y la sostenibilidad son la mezcla perfecta para el turismo del futuro.
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