La Tradicional Sastrería Masculina en Moda Femenina.

Viniendo de este modo a completar el discurso previamente anunciado por Prada en su colección de moda hombre de enero, tal y como ha venido ocurriendo desde que Raf Simons entrase a ocupar el cargo de codirector creativo de la firma italiana el pasado abril de 2020, la propuesta se mostraba como el acto de presentación del que está llamado a convertirse en el nuevo armario de la nueva mujer contemporánea. Un conjunto de piezas que encuentran sus orígenes en los conceptos de la cotidianidad y el pragmatismo, y que terminan perfilándose a través de formas y patrones en los que los tradicionales roles de género se desdibujan, al tiempo que la utilidad propia de las prendas de diario, de esas mismas prendas que no han hecho más que ganar protagonismo en nuestros armarios al abrazo de esta pandemia, sale de la intimidad del hogar, ya no solo a la calle sino, a la elegancia propia de los eventos de noche.

Como resultado, nos encontramos con una colección en la que las camisetas de tirantes, tan propias de la moda íntima masculina, se convierten en las protagonistas indiscutibles del armario de esta nueva mujer contemporánea; mientras que los elegantes vestidos de noche se presentan como una revisitación de las prendas más tradicionales de la sastrería masculina, reconstruida aquí a partir de unas nuevas hechuras trabajadas para tratar de resaltar las curvas propias del cuerpo femenino. Unas formas que parecen dibujarse sobre unos abrigos de hombre repensados en formas de vestidos, siguiendo una línea de trabajo que será la que igualmente observaremos sobre los abrigos de la colección. Una propuesta bien armada sobre una sobria y elegante paleta cromática dominada a base de tonalidades grisáceas, azules y negras, con los tradicionales estampados psicodélicos de Prada encargándose de aportar la dosis de color, junto a detalles en formas de telas de rejillas y bordados florales, todos ellos elementos que se presentan como acentos en amarillos neón, verdes y rojos.




“Elementalmente Prada”, sintetizan desde la firma de moda italiana, la colección muestra una “excentricidad superficial”, que no obstante termina dándose forma a través de un conjunto de “sobrias siluetas”. Unas piezas que se caracterizan por unas “yuxtaposiciones”, tanto en cuanto a su fondo, bebiendo de la tradición masculina para dar forma a las prendas femeninas, como con respecto a su materialización, a base de superposiciones de detalles, patrones y tejidos. Elementos con los que en suma, y siguiendo con lo que no entienden sino que es el objetivo mismo de la moda, desde Prada una vez más se abren a definir cuál es el significado y cuáles son los nuevos cánones por los que ha pasado a caracterizarse la nueva moda, en este caso femenina, de hoy.

Leer también: Estudiantes de Valle del Lili Fortalecen sus Competencias Comunicativas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.