“salvaje” sensible que revolucionó la literatura

Con “Madame Bovary” modificó la forma en que se podía contar una historia y conmovió la vida de miles de escritores y millones de lectores. Sylvia Iparraguirre y Virginia Cosin dialogaron con Infobae Cultura sobre la potencia de su obra.

La literatura como evasión, como entretenimiento, como una zona paralela a eso que llamamos vida real, sí, claro que sí, pero de pronto, y sin que nadie sepa científicamente por qué, esa fuerza imaginaria irrumpe en lo cotidiano y ya no es nítida la frontera entre ficción y verdad, entre imaginación y realidad. Mario Vargas Llosa lo dice así: “Leí Madame Bovary pronto hará medio siglo y no exagero al decir que esa novela cambió mi vida”. ¿Qué significa que un libro, una historia, un relato, trastoque tu forma del mundo? Al Nobel peruano, durante los años setenta, le pidieron que escribiera un prólogo para la traducción al español que hizo Consuelo Berges de Madame Bovary.

Lo que debía ser un par de páginas se convirtió en La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary, libro muy celebrado, publicado en 1975. Vargas Llosa vivía en el barrio de Sarrià, en Barcelona. “Me tomó muchos meses de trabajo y me hizo vivir muchos momentos de gran felicidad”, escribe, y en esas palabras se trasluce el éxtasis de leer, releer y escribir sobre algo único e irrepetible: la obra cumbre del realismo, el trabajo minucioso de Gustave Flaubert.

El acercamiento originario de Sylvia Iparraguirre a Flaubert fue con “Un corazón sencillo” —“un cuento largo que me maravilló siempre”, cuenta—, que describe la vida de Felicidad, una sirvienta humilde y contenta en la Normandía rural del siglo XIX. Pero fue con Madame Bovary, dice, que “terminé de contemplar el trabajo de Flaubert, lo que significaba esa escritura”. Tenía veinte años, estaba en la Facultad de Filosofía y Letras.

“Mi impresión fue indeleble, se formó un recuerdo alrededor de esa lectura, pero posteriormente la leí y la releí muchas veces porque es un monumento a la novela realista burguesa del siglo XIX. No solamente la he leído por placer y por ver una vez detrás de otra la maestría de Flaubert, sino también porque la he dado en muchísimos cursos. La he dado en Literatura Francesa del siglo XIX, en Historia de la Novela, en Novela del Siglo XIX… así que tuve esa primera lectura pero quedó luego debajo de sucesivas lecturas de Flaubert”, le dice a Infobae Cultura, del otro lado del teléfono, la autora de libros como La tierra del fuego, Antes que desaparezca y La vida invisible.

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