Desfile Dedicado a la Valentía por Balenciaga.

En compañía de cada una de esas camisetas depositadas sobre la fila de asientos del desfile, la casa de modas se encargó de distribuir entre los invitados al evento una carta firmada por el propio diseñador, en la que explicaba lo cuán profundamente afectado se está viendo desde el punto de vista personal por los eventos que están teniendo lugar en Ucrania.

Unos sentimientos, estos, explica Demna, que le llevaron a barajar la posibilidad de finalmente cancelar la presentación de esta colección de Invierno de 22, durante una Semana de la Moda de París a la que no dudaba en calificar de “absurda” en circunstancias como las actuales.

Siendo este un extremo que terminó descartando, en una muestra de respecto hacia el trabajo de sus colaboradores, así como de compromiso hacia todo ese mismo personal y al papel que la casa de modas puede precisamente desempeñar, tanto como altavoz como impulsora de acciones decisivas de apoyo para los afectados por la guerra. Una población hacia la que se siente especialmente unido, desde su misma posición como refugiado llegado a suelo europeo en el marco del conflicto armado que igualmente Rusia ha mantenido abierto a lo largo de estos últimos años frente a Georgia. País en cuya región prorusa de Abjasia nacía en 1981 el diseñador, y del que finalmente huía junto a su familia hacia Europa, en su intento por escapar de los efectos de una guerra iniciada por Rusia en la región a principios de 1990. Contienda que volvía a retomarse con la segunda Guerra de Osetia del Sur del año 2008.

“La guerra en Ucrania ha desencadenado el dolor de un trauma pasado que llevo en mí desde 1993, cuando sucedió lo mismo en mi país de origen y me convertí en un refugiado para siempre”, confiesa Demna a través de una carta personal e íntima. “Para siempre, porque eso es algo que se queda en ti. El miedo, la desesperación, la comprensión de que nadie te quiere. Pero también me di cuenta de lo que realmente importa en la vida, las cosas más importantes, como la vida misma y el amor y la compasión humana”, añade el diseñador georgiano.

“Esta es el motivo por el que trabajar en este desfile ha sido increíblemente difícil para mí. Porque en un momento como este, la moda pierde su relevancia y su derecho real a existir”, y “la semana de la moda se siente como una especie de absurdo”. Es por ello que “pensé por un momento en cancelar la presentación en la que mi equipo y yo trabajamos muy duro, y que todos esperábamos ansiosos”. No obstante, “luego me di cuenta de que cancelar este programa significaría ceder, rendirme al mal que ya me ha lastimado tanto durante casi 30 años”, y “decidí que ya no puedo sacrificar partes de mí por esa guerra del ego, sin sentido y sin corazón”.

En cuanto al sentido de las prendas y de la colección, con las que Demna siguió profundizando en su estética marcadamente urbana de prendas de líneas genderless, estas se presentaron a lo largo de un desfile que “no necesita explicación”, sentencia el diseñador georgiano. Sirviendo de este modo ambas, tanto la colección como el desfile, a construir conjuntamente una acción “dedicada a la valentía, a la resistencia y a la victoria del amor y de la paz”.

Leer también: LE SPLASH New Collection Jacquemus Con Bad Bunny

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.