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Continuación Del Festival De Cannes

México no está solo. Memoria, del tailandés Apichatpong Weerasethakul, ganador de la Palma de Oro en 2010 con Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas, también cuenta con coproducción colombiana. Brasil, por su parte, podría triunfar en los cortometrajes con dos filmes en liza: Sideral, de Carlos Segundo; y Cielo de agosto, de Jasmin Tenucci. “Lo que nos falta este año es un mascarón de proa latinoamericano”, comenta a la AFP David del Río, director del sitio web especializado Ibercine.

¿Hay que buscar motivos o es solo circunstancial? Primeramente, el impacto de la pandemia todavía debe ser medido. “Seguramente los directores en América Latina han tenido que ser más audaces a la hora de producir que en otras regiones como Europa pero hay proyectos que salieron adelante”, como La Civil, un filme rodado en México y que compite en la sección Una Cierta Mirada, según Del Río.

Además, la presencia latinoamericana en las secciones paralelas, donde se descubren los jóvenes talentos, no es en absoluto desdeñable. “Si no estuviéramos ahí, sería preocupante de cara al futuro”, añade.

Así en la Quincena de Realizadores, están presentes Brasil, Uruguay y Costa Rica y sumando los cortometrajes, la representación regional es más amplia que en la última edición de 2019, afirma a la AFP Diego Lerer, su delegado general para América Latina.

Pero Lerer coincide con Del Río en que este año “faltan ciertos nombres más o menos grandes”, cosa que puede explicarse en parte por el hecho de que el festival es “más local”, con mucho cine francés, debido a las restricciones para viajar de la pandemia. Cannes suele además invitar a estrellas regionales al margen del festival, especialmente de México, como Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón… pero por ejemplo los dos primeros “están ahora rodando”, explica por su parte el crítico mexicano Leonardo García-Tsao.

Este se felicita de las coproducciones mexicanas en competición, pero recuerda la crisis en la que se está adentrando el cine de su país tras la cancelación de la mayoría de ayudas públicas al sector, lo que puede comprometer su presencia en grandes festivales.

“Vamos a ver una reducción de las producciones muy pronto”, augura respecto a su país, que en 2017 se situaba entre los 20 mayores productores de cine del mundo, gracias sobre todo al apoyo de los fondos públicos.

Así, para la región será casi imposible repetir la hazaña de la edición de 2019, cuando la película brasileña Bacurau se llevó el Premio del Jurado ‘ex aequo’ con Los Miserables; el director guatemalteco César Díaz, el de la mejor ópera prima; y el chileno Patricio Guzmán, el Ojo de Oro al mejor documental ‘ex aequo’.

¿Podrían compensar las coproducciones? “Depende”, afirma Lerer. “Hay coproducciones técnicas, en las que un país pone dinero y no participa en los contenidos”. Pero otras lo son menos, como Memoria, una película “muy colombiana”, afirma

La cuestión, según Del Río, es la siguiente: si la cinta de Apichatpong Weerasethakul gana la Palma de Oro, “¿será un premio nuestro?”. Memoria está ambientada en los años 1970-1980, marcados por la lucha entre las Farc y los grupos paramilitares de ultraderecha. “Pero no será una película política, más bien la mirada de un extranjero”, afirmó el director al comienzo de las grabaciones de la cinta.

 

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