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Por Qué Algunas Personas Envejecen Mucho Mejor Que Otras

En cuanto a qué entendemos por envejecer bien o mal, explica que de lo que se habla ahora es más bien de envejecimiento exitoso. Es un estado en el cual la persona refiere sobre todo satisfacción con el momento que está viviendo. Va más allá de estar bien físicamente, no tener enfermedades o ser independiente. Es un concepto global en el que la persona ante todo refiere tener buena calidad de vida, sentirse plena y satisfecha, escribe por correo electrónico. Aunque todo el mundo prefiere vivir libre de enfermedades y de forma independiente, los estudios apuntan a que es la capacidad de la persona para adaptarse a esos cambios y vivir con plenitud lo que marca el envejecer bien.

 Llegamos al quid de la cuestión: ¿por qué hay gente que se cuida toda la vida y envejece fatal y otra que hace todo lo que los médicos desaconsejan y lo peor que le pasa es que se cae de un cocotero? Esa es la pregunta del millón, dice Salvador Macip. Cuando lo sepamos, podremos no solo predecir cómo va a envejecer una persona, sino también buscar maneras de favorecer el envejecimiento más saludable. Aún nos queda mucho para entenderlo.

 

Sin embargo, sí está claro que se trata de una combinación de dos grupos de elementos. Se cree que hay factores que vienen muy determinados por la carga genética como por ejemplo el envejecimiento de órganos internos como los pulmones o el riñón y otros con fuerte carga ambiental especialmente nuestro estilo de vida como el envejecimiento de la piel o nuestro sistema inmunológico, apunta Carmen María Sarabia Cobo. Evidentemente, sobre la genética no hay mucho que podamos hacer, pero sí tenemos más control sobre nuestro estilo de vida.

 La piel,  es uno de los aspectos más visibles del envejecimiento y uno de los primeros que descubrimos con sorpresa en el espejo, juegan esos dos factores también. María Helena de las Heras, dermatóloga y doctora en Medicina y Cirugía, explica que hay un envejecimiento intrínseco, el cronoenvejecimiento por la edad, y otro extrínseco, debido a factores externos como el sol, el tabaco, la polución, el estrés, la falta de sueño o una dieta inadecuada. Ella tiene claro que la gente cuya piel envejece peor es porque se expone al sol y fuma y hace una serie de recomendaciones para evitar que nuestra piel esté peor de lo que debería a nuestra edad. Protegernos del sol y la contaminación, dormir bien, dieta mediterránea rica en frutas y verduras, evitar el estrés, usar ácido glicólico o ácido retinoico, enumera.

Sin embargo, si lo que de verdad nos interesa es llegar a ese envejecimiento exitoso, tenemos que ir más allá de la piel. “Nuestro estilo de vida interacciona con nuestra genética de una forma importante. Y ese estilo de vida sano tiene dos vertientes interesantes: la primera es que cuanto antes adquiramos hábitos saludables, mejor para nuestro organismo; y la segunda, que nunca es tarde para empezar a adquirirlos, porque su beneficio siempre es relevante”, explica Carmen María Sarabia Cobo. “Esos hábitos son una dieta equilibrada, hacer actividad física, dejar de fumar, proteger la piel de la radiación, tener una vida social activa y una vida con un sentido”, apunta la experta. En cuanto al elemento más importante para envejecer física y mentalmente bien, su conclusión es clara: “¡muévase!”.

Nada esto nos salvará del año y sus pesos y, si bien ayudará a evitar algunas enfermedades (y a enfrentarnos a otras en mejor estado), el tiempo no pasa en balde. Aun así, muchas investigaciones, como las que hace María A. Blasco, quien habló antes de los telómeros, sí buscan hallar una respuesta a algunas enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como la fibrosis pulmonar o renal. “Para curar estas enfermedades hemos desarrollado una terapia que consiste en la activación de la telomerasa, un enzima que es capaz de alargar los telómeros y retrasar el envejecimiento”, explica Blasco. Y en modelos de ratón, han visto que se puede frenar la progresión e incluso curar la fibrosis pulmonar.

Es decir, los estilos de vida los podemos intentar cuidar nosotros. Para lo otro, aquello sobre lo que no tenemos control, no podemos hacer mucho. Pero consuela saber que hay una marea de científicos trabajando en ello.

 ¿Envejecemos igual mujeres y hombres?

Como siempre que nos ponemos a ver información científica, en cuanto se desagregan por sexo los datos aparecen algunas diferencias. La forma en la que envejecemos no es ninguna excepción. En las mujeres, por ejemplo, hay “un incremento puntual de los procesos de envejecimiento a partir de la menopausia, algo que no es tan pronunciado en hombres”, señala Salvador Macip. No obstante, el experto indica también que las mujeres vivimos más. En cuanto a por qué hay diferencias en el modo de envejecer de hombres y mujeres, “no sabemos los motivos aún”.

Los telómeros también le dan la mano ganadora a las mujeres, ya que, según explica María A. Blasco, “parecen acortarse más rápido en hombres que en mujeres”, algo que también ocurre en otras especies. La dermatóloga María Elena de las Heras cree sin embargo que en la piel no hay grandes diferencias según sexo, aunque añade que quizá esté más estudiado “el envejecimiento ‘hormonal’ relacionado con la menopausia”.

Por último, Carmen María Sarbia Cobo zanja el tema explicando que, si bien hay diferencias importantes en el proceso de envejecimiento de hombres y mujeres, “el gran problema de la vejez por sexo es la sociedad en que se vive. Una sociedad con valores orientados a mantenerse ‘eternamente’ joven físicamente, que condiciona que la mujer esté joven, pero ‘castiga’ menos al hombre al que ‘premia’ por ser un maduro interesante, genera un lastre muy duro para la mujer. El proceso de vejez es físico, sin duda, pero es la actitud con que se afronta la adaptación a los cambios, la que determina el verdadero envejecimiento exitoso”.

 

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